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Madre cristiana encarcelada 19 meses por una acusación de blasfemia recibe premio internacional a la libertad religiosa

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Rhoda Jatau: la cristiana nigeriana absuelta de blasfemia recibe el Premio a la Libertad Shahbaz Bhatti

Después de pasar más de 19 meses en prisión, separada de sus cinco hijos y enfrentando un proceso por una acusación de blasfemia, la cristiana nigeriana Rhoda Jatau fue reconocida internacionalmente por su defensa de la libertad religiosa.

Jatau recibió el Premio a la Libertad Shahbaz Bhatti, otorgado por First Step Forum a personas que han demostrado valentía y compromiso en la defensa de la libertad de religión y los derechos humanos.

Su historia comenzó con una publicación de WhatsApp y terminó convirtiéndose en un caso seguido por organizaciones internacionales, abogados y especialistas de Naciones Unidas.

“Durante más de un año no vi a mis hijos; solamente podía recibir noticias sobre ellos”, recordó Jatau durante la ceremonia.

Una publicación terminó llevándola a prisión

Jatau fue detenida en el estado de Bauchi el 20 de mayo de 2022.

El conflicto comenzó después de que compartiera en WhatsApp un contenido relacionado con el asesinato de Deborah Emmanuel Yakubu, una joven cristiana que había sido linchada tras ser acusada de blasfemia.

Según los reportes sobre el caso, Jatau habría compartido un video que condenaba aquel asesinato.

La publicación generó disturbios y posteriormente las autoridades la acusaron de delitos relacionados con la alteración del orden público, el desprecio hacia una religión y el uso de medios digitales.

Lo que siguió fueron meses de encarcelamiento y reiterados intentos fallidos por obtener su libertad.

Más de un año sin poder ver a sus hijos

Jatau es madre de cinco hijos.

Durante buena parte de su detención permaneció separada de ellos y, según relató, durante más de un año ni siquiera pudo verlos personalmente.

Sus solicitudes de libertad bajo fianza fueron rechazadas en repetidas ocasiones.

Finalmente, en diciembre de 2023, un tribunal de Bauchi le concedió la libertad provisional después de 19 meses detenida.

Por razones de seguridad, posteriormente fue trasladada a un lugar cuya ubicación no fue revelada.

Pero el proceso judicial todavía no había terminado.

Durante meses sus abogados continuaron defendiendo que la fiscalía no había conseguido demostrar adecuadamente los delitos de los que se la acusaba.

Absuelta después de una larga batalla judicial

La resolución definitiva llegó en diciembre de 2024, cuando Jatau fue absuelta de los cargos.

Su abogado, Joseph Bata Danboyi, explicó posteriormente que el caso representó un desafío particular debido a que se trataba de uno de los primeros procesos de este tipo en el estado de Bauchi.

También destacó la importancia que tuvo la atención internacional.

Organizaciones defensoras de la libertad religiosa, abogados y representantes internacionales habían reclamado públicamente durante meses por la situación de Jatau.

Para su defensa, esa presión contribuyó a que el caso no desapareciera en silencio.

Un premio que recuerda a otro cristiano perseguido

El reconocimiento entregado a Jatau lleva el nombre de Shahbaz Bhatti, político cristiano pakistaní y defensor de las minorías religiosas que fue asesinado en 2011 después de oponerse públicamente a las leyes de blasfemia de su país.

First Step Forum entrega anualmente el galardón a personas que considera ejemplos de valentía en la defensa de la libertad religiosa.

La candidatura de Jatau fue presentada por ADF International, organización jurídica cristiana que acompañó internacionalmente su caso.

La ceremonia también contó con la presencia de Nazila Ghanea, relatora especial de Naciones Unidas sobre libertad de religión o creencias, quien había intervenido durante el tiempo en que Jatau permanecía detenida.

“La prisión no quebró su fe”

Quienes acompañaron su caso destacaron que los meses de encarcelamiento no hicieron que Jatau abandonara sus convicciones.

Después de recuperar la libertad, comenzó a utilizar su propia experiencia para llamar la atención sobre otras personas procesadas por motivos relacionados con la religión.

ADF International destacó especialmente su determinación para continuar hablando sobre libertad religiosa después de lo vivido.

Su historia también volvió a colocar bajo discusión las leyes de blasfemia vigentes en distintas regiones de Nigeria.

Defensores de derechos humanos sostienen que este tipo de normas pueden convertirse en herramientas especialmente peligrosas en contextos donde una acusación religiosa puede desencadenar violencia social antes incluso de que intervenga un tribunal.

Otros casos siguen abiertos

Jatau no es la única persona que ha enfrentado graves consecuencias bajo acusaciones de blasfemia en Nigeria.

Organizaciones jurídicas continúan acompañando, entre otros, el caso del músico musulmán sufí Yahaya Sharif-Aminu, quien lleva años detenido y cuyo proceso llegó hasta el Tribunal Supremo.

Su situación muestra que las controversias alrededor de estas normas no afectan exclusivamente a los cristianos.

Al mismo tiempo, las minorías cristianas del norte del país continúan denunciando dificultades relacionadas con libertad religiosa, violencia y aplicación desigual de determinadas normas.

En otro fallo reciente, un tribunal federal determinó que la policía religiosa islámica no tenía autoridad para detener a una joven que había abandonado el islam y se había convertido al cristianismo.

De una celda a recibir un reconocimiento internacional

Hace pocos años, Rhoda Jatau estaba en una prisión, separada de sus cinco hijos y sin saber cuánto tiempo permanecería allí.

Hoy, después de haber sido absuelta, su historia es utilizada para reclamar mayor protección para la libertad religiosa.

El premio no borra los 19 meses que pasó encarcelada.

Tampoco devuelve el tiempo que perdió junto a su familia.

Pero transforma su historia en un recordatorio de lo que puede ocurrir cuando una acusación religiosa termina convirtiéndose en una causa penal de enormes consecuencias.

Jatau salió de prisión sin abandonar su fe.

Y ahora, frente a una audiencia internacional, la madre cristiana que durante más de un año solamente podía recibir noticias de sus hijos fue reconocida precisamente por aquello que su experiencia puso a prueba: su compromiso con la libertad de creer, expresarse y vivir conforme a la propia fe.

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