Hoy quiero detenerme en Efesios 2:8-10. Pablo afirma que somos salvos por gracia, mediante la fe, y esto no proviene de nosotros, sino que es don de Dios. Pero inmediatamente añade: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".
Aquí está la tensión hermosa: la salvación es obra completa de Dios (gracia), pero nosotros somos "hechura suya" creada para actuar. Nuestro libre albedrío no es lo que nos salva, sino la respuesta de una vida que camina en las obras que Él ya preparó. La gracia no anula nuestra voluntad, la restaura y dirige.
¿Podemos ver nuestras decisiones diarias como un caminar en las obras que Dios ya tiene preparadas para nosotros? Los invito a leer Efesios 2 esta semana y reflexionar: ¿cómo cambia nuestra perspectiva saber que nuestra voluntad cooperadora es fruto de su gracia creadora?
Aquí está la tensión hermosa: la salvación es obra completa de Dios (gracia), pero nosotros somos "hechura suya" creada para actuar. Nuestro libre albedrío no es lo que nos salva, sino la respuesta de una vida que camina en las obras que Él ya preparó. La gracia no anula nuestra voluntad, la restaura y dirige.
¿Podemos ver nuestras decisiones diarias como un caminar en las obras que Dios ya tiene preparadas para nosotros? Los invito a leer Efesios 2 esta semana y reflexionar: ¿cómo cambia nuestra perspectiva saber que nuestra voluntad cooperadora es fruto de su gracia creadora?
Hoy quiero detenerme en Efesios 2:8-10. Pablo afirma que somos salvos por gracia, mediante la fe, y esto no proviene de nosotros, sino que es don de Dios. Pero inmediatamente añade: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".
Aquí está la tensión hermosa: la salvación es obra completa de Dios (gracia), pero nosotros somos "hechura suya" creada para actuar. Nuestro libre albedrío no es lo que nos salva, sino la respuesta de una vida que camina en las obras que Él ya preparó. La gracia no anula nuestra voluntad, la restaura y dirige.
¿Podemos ver nuestras decisiones diarias como un caminar en las obras que Dios ya tiene preparadas para nosotros? Los invito a leer Efesios 2 esta semana y reflexionar: ¿cómo cambia nuestra perspectiva saber que nuestra voluntad cooperadora es fruto de su gracia creadora?
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