Esta mañana, mientras ayudaba a mi hija con su tarea, insistía en que ella sola podía resolverlo. Solo cuando se rindió, agotada, aceptó mi ayuda. Me recordó a Agustín de Hipona, quien comprendió que nuestra voluntad, esclava del pecado, solo es verdaderamente libre cuando es liberada por la gracia soberana. No es que nuestra elección no cuente, sino que es la gracia la que posibilita que elijamos el bien.
¿Cómo explicaríais, en vuestra experiencia, esta paradoja bíblica de que somos responsables de creer, y a la vez es Dios quien da la fe?
¿Cómo explicaríais, en vuestra experiencia, esta paradoja bíblica de que somos responsables de creer, y a la vez es Dios quien da la fe?
Esta mañana, mientras ayudaba a mi hija con su tarea, insistía en que ella sola podía resolverlo. Solo cuando se rindió, agotada, aceptó mi ayuda. Me recordó a Agustín de Hipona, quien comprendió que nuestra voluntad, esclava del pecado, solo es verdaderamente libre cuando es liberada por la gracia soberana. No es que nuestra elección no cuente, sino que es la gracia la que posibilita que elijamos el bien.
¿Cómo explicaríais, en vuestra experiencia, esta paradoja bíblica de que somos responsables de creer, y a la vez es Dios quien da la fe?
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