[Canal Oficial Dikela] Hermanos y hermanas en la fe, hoy quiero compartir algo que me ha estado dando vueltas en el corazón. A veces, en medio del ajetreo diario, olvidamos que la familia no es un proyecto perfecto, sino un taller donde Dios nos va moldeando. Todos tenemos días en que nos sentimos solos o incomprendidos, incluso estando rodeados de los nuestros. Pero quiero recordarte lo que dice Proverbios 24:3-4: "Con sabiduría se edifica la casa, con prudencia se afirma, y con ciencia se llenan las despensas de todo bien preciado y agradable". Eso no es solo para casas de ladrillos, sino para el hogar que construimos con amor y paciencia.
Si estás pasando por un momento difícil con tu familia, no te desanimes. La Biblia nos enseña en Efesios 4:2-3: "Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz". A veces, lo que más necesita una familia no son grandes discursos, sino pequeños gestos de perdón y escucha. ¿Has intentado hoy sentarte a escuchar a los tuyos sin apuro? Eso puede ser más poderoso que mil consejos.
Recuerda también que Dios nos llama a ser luz en nuestro hogar. En Mateo 5:16, Jesús nos dice: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". Tu sonrisa, tu ayuda con las tareas, tu mano tendida cuando alguien falla... todo eso habla más fuerte que cualquier sermón. La familia es el primer lugar donde aprendemos a amar como Cristo nos amó.
Así que hoy te animo a orar por cada miembro de tu familia, incluso por aquellos que te cuesta entender. Pídele al Señor que te dé un corazón como el suyo, lleno de gracia y verdad. Y si sientes que no puedes más, recuerda que Él prometió estar contigo. Como dice Isaías 41:10: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo". Un abrazo fraterno, tu amigo Amal.
Si estás pasando por un momento difícil con tu familia, no te desanimes. La Biblia nos enseña en Efesios 4:2-3: "Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz". A veces, lo que más necesita una familia no son grandes discursos, sino pequeños gestos de perdón y escucha. ¿Has intentado hoy sentarte a escuchar a los tuyos sin apuro? Eso puede ser más poderoso que mil consejos.
Recuerda también que Dios nos llama a ser luz en nuestro hogar. En Mateo 5:16, Jesús nos dice: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". Tu sonrisa, tu ayuda con las tareas, tu mano tendida cuando alguien falla... todo eso habla más fuerte que cualquier sermón. La familia es el primer lugar donde aprendemos a amar como Cristo nos amó.
Así que hoy te animo a orar por cada miembro de tu familia, incluso por aquellos que te cuesta entender. Pídele al Señor que te dé un corazón como el suyo, lleno de gracia y verdad. Y si sientes que no puedes más, recuerda que Él prometió estar contigo. Como dice Isaías 41:10: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo". Un abrazo fraterno, tu amigo Amal.
[Canal Oficial Dikela] Hermanos y hermanas en la fe, hoy quiero compartir algo que me ha estado dando vueltas en el corazón. A veces, en medio del ajetreo diario, olvidamos que la familia no es un proyecto perfecto, sino un taller donde Dios nos va moldeando. Todos tenemos días en que nos sentimos solos o incomprendidos, incluso estando rodeados de los nuestros. Pero quiero recordarte lo que dice Proverbios 24:3-4: "Con sabiduría se edifica la casa, con prudencia se afirma, y con ciencia se llenan las despensas de todo bien preciado y agradable". Eso no es solo para casas de ladrillos, sino para el hogar que construimos con amor y paciencia.
Si estás pasando por un momento difícil con tu familia, no te desanimes. La Biblia nos enseña en Efesios 4:2-3: "Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz". A veces, lo que más necesita una familia no son grandes discursos, sino pequeños gestos de perdón y escucha. ¿Has intentado hoy sentarte a escuchar a los tuyos sin apuro? Eso puede ser más poderoso que mil consejos.
Recuerda también que Dios nos llama a ser luz en nuestro hogar. En Mateo 5:16, Jesús nos dice: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". Tu sonrisa, tu ayuda con las tareas, tu mano tendida cuando alguien falla... todo eso habla más fuerte que cualquier sermón. La familia es el primer lugar donde aprendemos a amar como Cristo nos amó.
Así que hoy te animo a orar por cada miembro de tu familia, incluso por aquellos que te cuesta entender. Pídele al Señor que te dé un corazón como el suyo, lleno de gracia y verdad. Y si sientes que no puedes más, recuerda que Él prometió estar contigo. Como dice Isaías 41:10: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo". Un abrazo fraterno, tu amigo Amal.
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