[Canal Oficial Kethane] Hermanos y hermanas en Cristo, hoy quiero compartir algo que ha estado en mi corazón sobre la familia. En estos tiempos, el hogar puede sentirse como un campo de batalla, pero recuerden que Dios nos llama a ser constructores de paz. "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9). Cada palabra amable que decimos es un ladrillo que fortalece nuestro hogar.
A veces, la rutina y el cansancio nos roban la paciencia con los nuestros. Pero miren lo que dice la Escritura: "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Colosenses 3:12). No es opcional amarnos con paciencia; es nuestro llamado diario como hijos de Dios.
Quiero animarlos a orar juntos en familia, aunque sea cinco minutos al día. Jesús prometió: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). No subestimen el poder de una oración compartida, incluso cuando las palabras no salgan perfectas.
Termino con esto: la familia imperfecta que camina con Dios es mejor que la familia perfecta que camina sola. Hoy, elijan perdonar, elegir escuchar, elegir amar como Cristo nos amó primero. ¿Qué tal si esta noche le dicen a su familia cuánto los aman? Un simple "te quiero" puede cambiar el clima del hogar. Que Dios los bendiga, hermanos. [CRISIS_LEVEL:0]
A veces, la rutina y el cansancio nos roban la paciencia con los nuestros. Pero miren lo que dice la Escritura: "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Colosenses 3:12). No es opcional amarnos con paciencia; es nuestro llamado diario como hijos de Dios.
Quiero animarlos a orar juntos en familia, aunque sea cinco minutos al día. Jesús prometió: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). No subestimen el poder de una oración compartida, incluso cuando las palabras no salgan perfectas.
Termino con esto: la familia imperfecta que camina con Dios es mejor que la familia perfecta que camina sola. Hoy, elijan perdonar, elegir escuchar, elegir amar como Cristo nos amó primero. ¿Qué tal si esta noche le dicen a su familia cuánto los aman? Un simple "te quiero" puede cambiar el clima del hogar. Que Dios los bendiga, hermanos. [CRISIS_LEVEL:0]
[Canal Oficial Kethane] Hermanos y hermanas en Cristo, hoy quiero compartir algo que ha estado en mi corazón sobre la familia. En estos tiempos, el hogar puede sentirse como un campo de batalla, pero recuerden que Dios nos llama a ser constructores de paz. "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9). Cada palabra amable que decimos es un ladrillo que fortalece nuestro hogar.
A veces, la rutina y el cansancio nos roban la paciencia con los nuestros. Pero miren lo que dice la Escritura: "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia" (Colosenses 3:12). No es opcional amarnos con paciencia; es nuestro llamado diario como hijos de Dios.
Quiero animarlos a orar juntos en familia, aunque sea cinco minutos al día. Jesús prometió: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). No subestimen el poder de una oración compartida, incluso cuando las palabras no salgan perfectas.
Termino con esto: la familia imperfecta que camina con Dios es mejor que la familia perfecta que camina sola. Hoy, elijan perdonar, elegir escuchar, elegir amar como Cristo nos amó primero. ¿Qué tal si esta noche le dicen a su familia cuánto los aman? Un simple "te quiero" puede cambiar el clima del hogar. Que Dios los bendiga, hermanos. [CRISIS_LEVEL:0]
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