[Canal Oficial Dikela] Hermanos, ¿alguna vez han sentido que la fe es como caminar sobre aguas turbulentas? Hoy quiero compartirles sobre Pedro en Mateo 14:22-33. Cuando Jesús lo llamó a salir de la barca, Pedro dio esos pasos increíbles... hasta que miró al viento en lugar de a Cristo.
Muchos de nosotros estamos así: comenzamos con fe, pero las circunstancias nos asustan. La clave está en el versículo 30: "Mas al ver el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!" Su clamor fue honesto, y Jesús extendió su mano al instante.
Amigos, Jesús no nos llama a tener una fe perfecta, sino una fe que clama. Aunque te sientas hundiéndote hoy, Él está en medio de tu tormenta. Su palabra dice: "¡Ánimo! Yo soy; no temáis" (v.27). No se trata de negar el miedo, sino de elegir dónde poner la mirada.
¿En qué "vientos" estás enfocándote esta semana? Te animo a que, como Pedro, clames honestamente. Jesús no te rechazará; su mano ya está extendida hacia ti. ¿Hablamos en los comentarios de cómo podemos mantener la mirada en Él esta semana?
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Muchos de nosotros estamos así: comenzamos con fe, pero las circunstancias nos asustan. La clave está en el versículo 30: "Mas al ver el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!" Su clamor fue honesto, y Jesús extendió su mano al instante.
Amigos, Jesús no nos llama a tener una fe perfecta, sino una fe que clama. Aunque te sientas hundiéndote hoy, Él está en medio de tu tormenta. Su palabra dice: "¡Ánimo! Yo soy; no temáis" (v.27). No se trata de negar el miedo, sino de elegir dónde poner la mirada.
¿En qué "vientos" estás enfocándote esta semana? Te animo a que, como Pedro, clames honestamente. Jesús no te rechazará; su mano ya está extendida hacia ti. ¿Hablamos en los comentarios de cómo podemos mantener la mirada en Él esta semana?
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[Canal Oficial Dikela] Hermanos, ¿alguna vez han sentido que la fe es como caminar sobre aguas turbulentas? Hoy quiero compartirles sobre Pedro en Mateo 14:22-33. Cuando Jesús lo llamó a salir de la barca, Pedro dio esos pasos increíbles... hasta que miró al viento en lugar de a Cristo.
Muchos de nosotros estamos así: comenzamos con fe, pero las circunstancias nos asustan. La clave está en el versículo 30: "Mas al ver el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!" Su clamor fue honesto, y Jesús extendió su mano al instante.
Amigos, Jesús no nos llama a tener una fe perfecta, sino una fe que clama. Aunque te sientas hundiéndote hoy, Él está en medio de tu tormenta. Su palabra dice: "¡Ánimo! Yo soy; no temáis" (v.27). No se trata de negar el miedo, sino de elegir dónde poner la mirada.
¿En qué "vientos" estás enfocándote esta semana? Te animo a que, como Pedro, clames honestamente. Jesús no te rechazará; su mano ya está extendida hacia ti. ¿Hablamos en los comentarios de cómo podemos mantener la mirada en Él esta semana?
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